Más de 3.500 personas han asistido hoy al funeral y al entierro del joven de 15 años que desapareció el pasado 31 de marzo en Canillas de Aceituno y cuyo cadáver fue encontrado ayer en una zona de la sierra cercana a esta localidad malagueña. EFE El funeral de Manuel Marín Hidalgo ha tenido lugar en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y lo han oficiado el obispo de Málaga, Antonio Dorado Soto, y tres sacerdotes.
En la iglesia había quinientas personas y todas las calles adyacentes estaban abarrotadas por el numeroso público, según han informado a Efe fuentes del Ayuntamiento de Canillas de Aceituno.
A la ceremonia religiosa han asistido el presidente de la Diputación de Málaga, Salvador Pendón, la parlamentaria autonómica Marisa Bustinduy y varios diputados provinciales, así como numerosos alcaldes y concejales de los municipios de la comarca malagueña de la Axarquía.
Tras la misa, el féretro con los restos mortales de Manuel Marín ha sido trasladado por sus familiares y el alcalde de Canillas de Aceituno, José Manuel Aranda, hasta el cementerio municipal, donde ha sido enterrado.
El cadáver del joven fue localizado sobre las 11.30 horas de ayer por efectivos del Grupo de Alta Montaña de la Guardia Civil y agentes de Medio Ambiente en la zona de la sierra conocida como Peñón Grande.
El subdelegado del Gobierno, Hilario López Luna, ha confirmado a los periodistas que Manuel Marín había caído desde una altura de unos cien metros y que no había sido arrojado por nadie.
La pista del joven se perdió en la tarde del 31 de marzo, cuando le dijo a un amigo que no iba a ir al entrenamiento de fútbol y, a partir de ahí, nadie le volvió a ver, por lo que la familia se temía que lo estuviesen reteniendo contra su voluntad.